El lunes vuelven a abrirse las aulas que sostienen el futuro de Cipolletti
Desde el jardín hasta la facultad, miles de chicos, jóvenes y docentes retoman este lunes una tarea que pocas veces se nombra como lo que es: el trabajo más importante que hace esta ciudad por sí misma.
El lunes a la mañana, casi al mismo tiempo, se van a abrir cientos de puertas en Cipolletti. Las de los jardines, donde alguien todavía se está aprendiendo a atar los cordones. Las de las escuelas primarias y secundarias, donde queda pendiente un problema de matemática o el final de una novela leída a medias. Las de las escuelas técnicas y los terciarios, donde un proyecto de taller espera su próxima etapa. Y las de la Facultad, donde alguien vuelve a apostar por la carrera que eligió. Nada de eso hace ruido. Pero es, literalmente, el sonido con el que esta ciudad se pone otra vez en movimiento.
Es fácil decir que «la educación es el futuro» — tan fácil que la frase ya casi no se escucha. Alcanza, sin embargo, con estar un lunes de julio temprano cerca de cualquier escuela de Cipolletti para verla dejar de ser una frase hecha y volver a ser lo que es: un hecho que se repite, puntual y silencioso, en cada nivel y en cada barrio, cueste lo que cueste.
«Ningún otro sector de Cipolletti hace una apuesta tan larga, tan silenciosa y tan sostenida como la que hacen sus jardines, sus escuelas, sus institutos y su Facultad, semana tras semana.»
Por eso esta vuelta a clases no es una novedad menor ni un trámite del calendario escolar. Es, otra vez, la ciudad entera decidiendo invertir su tiempo, su esfuerzo y su fe en algo que todavía no dio ningún resultado visible — porque ese es exactamente el trabajo de educar: sostener hoy lo que va a dar fruto recién dentro de varios años.
Y esa apuesta no la hacen solamente los estudiantes. La hacen también las familias que organizan su rutina alrededor de un horario escolar, y sobre todo los docentes y equipos directivos que, lunes a lunes, eligen de nuevo estar ahí. Vale la pena decirlo así, sin vueltas: cada aula que abre esta semana en Cipolletti — en cualquier nivel, pública o privada — es una pequeña decisión colectiva de creer que esta ciudad todavía tiene futuro por construir.
Esta semana, en algún aula de Cipolletti, alguien va a explicar algo por primera vez, y alguien más lo va a entender por primera vez. Multiplicado por todos los niveles y todas las instituciones de la ciudad, ese es, con nombre y apellido, el motivo por el que vale la pena seguir apostando a la educación acá. Bienvenida, vuelta a clases.
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